martes, 24 de septiembre de 2019

CUIDADO DE LAS ABEJAS.

6 Cuidado de las abejas.


¿Qué podemos hacer para proteger a las abejas?i
Las abejas están en riesgo en todo el mundo, y su desaparición podría tener consecuencias catastróficas. Salvarlas es un esfuerzo en manos de todos, tanto de los gobiernos nacionales que manejan las políticas agrarias y climáticas, como de los organismos municipales y particulares que cuidan y diseñan parques y jardines. Incluso las personas que cuidan plantas en sus ventanas y balcones pueden poner su granito de arena para cuidar de estos polinizadores que son parte imprescindible de nuestros ecosistemas.
Más jardines y menos céspedes
Aprendamos a apreciar lo silvestre. Cuidar de las abejas es cosa de todos y quizá para ello tengamos que renunciar a la pulcritud extrema de nuestros jardines.
Empecemos por poner en práctica ese amor por lo ligeramente silvestre en el mismo estilo del jardín.
Si se puede, un jardín diverso y de plantas que generen polen es mucho más nutritivo para las abejas, que se alimentan de ese polen. 
Así que si por cuestiones estéticas o pragmáticas cubrimos grandes áreas de césped, intentemos que haya otras zonas cercanas donde crezcan plantas diversas y con flores.
Plantar flores locales
A menudo plantas e insectos evolucionan en paralelo para especializarse y sobrevivir a la vez. Elegir plantas autóctonas con flores es una buena forma de preservar la flora local y además alimentar a las abejas y otros polinizadores locales, que a menudo se ven amenazados por otras especies de insectos invasores. Al hacerlo se producirá un aumento en la eficiencia de polinización y con ello mejorarán las perspectivas de supervivencia de las especies locales, tanto de las plantas como de los insectos.

Plantar especies diversas en tamaño, color y forma
En la variedad está el gusto, también en las plantas que pueblan nuestros jardines, si lo que queremos es favorecer la supervivencia de insectos y abejas. Además, un jardín con diversidad de especies es más resistente a amenazas como plagas o contaminación, asegurando una mayor fuente de alimentos para sus polinizadores.
Aprovechar toda la estación de floración
Pensamos en las flores como algo de la primavera, pero algunas especies florecen en verano u otoño. Si se incluyen en parques y jardines especies que florezcan en distintos momentos del año, las abejas y otros polinizadores encontrarán alimento durante un periodo más amplio, facilitando su supervivencia.
Darles agua y alojamiento
Pensemos en el jardín menos como un adorno o paisaje para mirar y más como un ecosistema donde puedan vivir distintas especies. Entre otras cosas, podemos tratar de incorporar una fuente de agua, aunque sea pequeña, y también algunos rincones donde puedan anidar los polinizadores. Una tinaja de barro, unas cajas de madera o una zona de tierra despejada para que construyan su colmena bajo ella pueden ser muy acogedoras.
Reducir la frecuencia con la que cortamos el pasto
No hace falta que el jardín se convierta en un prado, pero si tenemos césped, demos un poco de margen para crecer. 
Cuidado con los pesticidas
Para eliminar pulgones y otras plagas a menudo se emplean pesticidas sin control y sin cuidado. Los compuestos fitosanitarios son parte esencial de una agricultura eficaz, pero a la hora de cuidar de un parque o jardín es importante tener en cuenta el impacto que su uso tendrá no solamente en la especie o plaga a eliminar, sino en todas las demás que conforma su ecosistema. 
Algunos estudios, incluido un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, han confirmado que determinados tipos de pesticidas suponen un riesgo para las abejas. A veces solo basta que una se contamine para que viaje de vuelta a su colonia y termine intoxicando a todas las demás.

Si tienes un jardín o cuidas de un parque, considera utilizar otros métodos contra las plagas, como por ejemplo, la introducción de otros insectos que actúen como depredadores: mariquitas, mantis religiosas o avispas entre otros. Por si acaso consulta a un especialista en plagas, pero muchas veces, cuantos más insectos, mejor.